Thingvellir es un valle de hundimiento causado por la separación de las placas tectónicas de Norteamérica y Eurasia. Al caminar por la falla de Almannagjá, tienes a tu derecha el continente americano y a tu izquierda el europeo. Las placas se separan a un ritmo de unos 2 centímetros al año, lo que provoca que el valle se ensanche y se hunda constantemente, creando un paisaje de crestas y fisuras que parece sacado de otro mundo.
Pero Thingvellir no es solo geología. En el año 930 d.C., los clanes vikingos eligieron este anfiteatro natural para fundar el Alþingi, el parlamento democrático más antiguo del mundo que aún sigue activo. En la «Roca de la Ley» (Lögberg), el orador recitaba las leyes de memoria ante el pueblo. Este sitio fue el centro de la vida política y judicial de Islandia durante casi 900 años, y por ello fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004.
Dentro del parque, no puedes perderte la fisura de Silfra. Es una grieta inundada de agua glacial filtrada a través de campos de lava durante décadas. El resultado es el agua más pura y transparente del planeta, con una visibilidad que supera los 100 metros, lo que la convierte en el destino número uno para el snorkel y el buceo entre continentes.
A pocos minutos a pie, la cascada Öxarárfoss cae sobre la falla de Almannagjá. Se dice que los vikingos desviaron el cauce del río Öxará para que cayera en este punto y así garantizar el suministro de agua durante las asambleas del Alþingi.
Thingvellir es la primera parada de nuestros tours más emblemáticos. Descubre el origen de Islandia con nuestros guías expertos.Ver rutas por el Círculo Dorado →