Pocas sensaciones superan a la de estar en la gran cavidad rocosa detrás de Seljalandsfoss. Desde allí, el rugido del agua es ensordecedor y la perspectiva del paisaje islandés, enmarcado por la caída de agua, es sencillamente mística. Este sendero está abierto la mayor parte del año, aunque en invierno suele cerrarse debido a la formación de hielo peligroso en las rocas.
Como guía, siempre explico que esta cueva es una formación natural erosionada por el mar hace miles de años, cuando el nivel del océano llegaba hasta la base de estos acantilados. Hoy, nos regala uno de los miradores más singulares del mundo.
Muchos turistas cometen el error de ver Seljalandsfoss y volver al coche. ¡Gran fallo! Si caminas apenas 500 metros hacia el norte por el mismo sendero, te encontrarás con Gljúfrabúi (el «habitante del cañón»).
Es una cascada «oculta» dentro de una estrecha grieta en la roca. Para verla, debes saltar sobre unas piedras en un pequeño arroyo y entrar en una cueva abierta al cielo. Es una experiencia de aventura pura que suele dejar a los viajeros incluso más impresionados que la propia Seljalandsfoss debido a su atmósfera de fantasía.
Si visitas Islandia en verano, te daré un consejo de profesional: ven aquí a medianoche. Seljalandsfoss está orientada hacia el oeste, lo que significa que el sol bajo del verano ilumina directamente la cortina de agua, tiñéndola de tonos dorados y rosados. Es el momento perfecto para los fotógrafos, ya que las multitudes han desaparecido y la luz es simplemente perfecta.
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Dato curioso: Seljalandsfoss fue uno de los escenarios del videoclip «I’ll Show You» de Justin Bieber, lo que disparó su popularidad a nivel mundial, aunque nosotros ya la amábamos mucho antes.
Como todo buen lugar islandés, Skógafoss tiene su propia magia. Cuenta la leyenda que el primer colono vikingo de la zona, Þrasi Þórólfsson, escondió un cofre lleno de oro en una cueva detrás de la cascada. Se dice que años más tarde, un joven local encontró el cofre y, al intentar sacarlo, solo pudo quedarse con el anillo de bronce del lateral antes de que el tesoro desapareciera para siempre.
Ese anillo, según cuentan, se conservó en la puerta de la iglesia local y hoy puede verse en el cercano Museo Regional de Skógar, una visita que siempre recomiendo para entender la vida rural islandesa antes del turismo.
Debido a la enorme cantidad de pulverización de agua (spray) que genera la caída al golpear la base, Skógafoss es famosa por producir arcoíris vívidos y dobles en los días soleados. Es un espectáculo físico: la luz se refracta en las millones de gotas suspendidas, creando un puente de color que parece conectar el suelo con la cima de la montaña.
A la derecha de la cascada, una escalera de hierro te invita a subir hasta la cima. Son exactamente 527 escalones. No te voy a mentir: cansa. Pero como guía, te aseguro que la recompensa vale cada gota de sudor. Desde la plataforma superior, no solo ves la caída desde una perspectiva vertiginosa, sino que tienes una panorámica brutal de la costa sur y de las granjas que se extienden hasta el mar.
Además, este es el punto de inicio del Fimmvörðuháls, el famoso sendero que pasa entre los glaciares Eyjafjallajökull y Mýrdalsjökull. Si caminas solo unos minutos río arriba desde el mirador, descubrirás una serie de cascadas más pequeñas y solitarias que la mayoría de los turistas nunca llegan a ver.
Skógafoss es la puerta de entrada a las Tierras Altas. Muchos de nuestros viajes de aventura incluyen paradas prolongadas aquí para explorar los senderos que nacen sobre la cascada.Descubrir Viajes de Aventura →
1. El «Impermeable Total»: Si planeas acercarte a la base de la cascada para esa foto épica, te vas a empapar. Lleva pantalones y chaqueta impermeables. El viento suele soplar hacia afuera, proyectando el agua directamente contra ti.
2. Fotografía: Para evitar las multitudes en tus fotos, intenta llegar antes de las 09:30 o después de las 18:00. Si tienes un trípode y un filtro ND, el efecto «seda» en el agua de Skógafoss es de los más agradecidos de Islandia debido a su forma rectangular perfecta.
3. Cine y TV: Skógafoss ha sido escenario de grandes producciones como Vikingos (cuando Floki llega a Islandia) y Thor: El mundo oscuro. Es, sin duda, una cascada de película.
El agua que alimenta Gullfoss proviene del segundo glaciar más grande de Islandia, el Langjökull. En los meses de verano, cuando el deshielo es máximo, el caudal alcanza unos asombrosos 140 metros cúbicos por segundo. Es esta fuerza la que ha esculpido el cañón de 70 metros de profundidad durante milenios.
El nombre de «Cascada Dorada» tiene varias leyendas. Unas dicen que se debe a los reflejos dorados del sol sobre el agua sedimentada; otras, a un antiguo colono llamado Gýgur que, para evitar que nadie robara su oro, lanzó su cofre al fondo de la catarata.
Como guía, siempre me gusta contar esta historia porque Gullfoss hoy no existiría sin ella. A principios del siglo XX, inversores extranjeros quisieron construir una central hidroeléctrica en la cascada. Sigríður Tómasdóttir, la hija del granjero dueño de estas tierras, luchó durante años para detener el proyecto, llegando a caminar descalza hasta Reikiavik para protestar y amenazando con lanzarse a la catarata si comenzaban las obras.
Su valentía dio sus frutos: el contrato se canceló y hoy Gullfoss es un monumento nacional protegido. Sigríður es recordada como la primera defensora del medio ambiente en Islandia, y su busto nos observa desde lo alto del acantilado.
Para apreciar Gullfoss en su totalidad, recomiendo recorrer ambos senderos:
Gullfoss es la parada final perfecta en nuestras rutas por el Círculo de Oro. No te pierdas la oportunidad de ver este espectáculo natural con nuestros viajes organizados.Ver rutas que incluyen Gullfoss →
1. El equipamiento: Incluso en un día soleado, la bruma de Gullfoss te mojará. Lleva siempre una chaqueta impermeable (gore-tex o similar) y fundas para tus lentes fotográficas.
2. Invierno mágico: Gullfoss no se detiene en invierno. Ver los bordes de la catarata congelados, con carámbanos gigantes y el agua fluyendo entre el hielo azul, es posiblemente una de las estampas más bellas de toda Islandia.
3. Combinación ideal: Al estar a solo 10 minutos en coche de Geysir, es la parada perfecta para almorzar en el centro de visitantes, donde la sopa de cordero tradicional es legendaria.