Oficialmente llamada Breiðamerkursandur, la Playa de los Diamantes es el complemento visual perfecto a la laguna Jökulsárlón. Es el lugar donde el hielo muere para volver al ciclo del agua, ofreciendo uno de los contrastes fotográficos más brutales del mundo: el negro volcánico de la arena contra el azul translúcido del hielo glaciar.
Nunca verás la playa de los diamantes igual dos veces. Dependiendo de la marea y las tormentas en el Atlántico, puedes encontrar desde fragmentos del tamaño de un puño hasta bloques grandes como un coche. En mayo, con el **sol de medianoche** empezando a asomar, las luces doradas atraviesan el hielo creando efectos ópticos únicos.
Como guía, siempre pido precaución: nunca te subas a un iceberg, ni siquiera a los que están en la arena. Las olas pueden llegar de repente, hacer flotar el hielo y arrastrarte mar adentro. El agua está a una temperatura mortal y las corrientes son fortísimas.
Nuestros viajes de 8 y 10 días dedican tiempo suficiente en esta zona para que no tengas que ir con prisas. Disfruta de la Diamond Beach sin mirar el reloj.